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¿Bienvenido 2020?


¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados.

Isaías 43:19

Así estamos, dándole la bienvenida al año nuevo como si nos hubiesen cambiado un chip, como si algo fuera diferente cuando solo hubo un cambio en el calendario. Cada uno de nosotros puede realizar cambios cualquier día del año. Podemos dejar un mal hábito, salir de una relación tóxica, decidir tomar control sobre nuestras vidas, trabajar por una meta y para eso no necesitamos el año nuevo.

¿Dónde yace el poder para realizar estas cosas? En nosotros. No necesitamos una fórmula mágica ni un «vision board» (aunque esta última puede ser una gran herramienta para no perder el enfoque). Tampoco necesitamos brindar a la media noche, vestir de un color específico ni comer 12 uvas con los doce campanazos que avisan la llegada de un nuevo día. Necesitamos tomar la decisión, nada más.

Si has decidido trazarte resoluciones este año, súper. Si les llamas hábitos, metas, logros, también. Lo importante es que si en medio del año reconoces que hay algo en ti que mejorar, lo hagas. Una fecha no determina el cambio, sino el tomar acción inmediatamente. Reconocer las áreas de crecimiento en la vida no es sencillo, sin embargo, una vez les identificamos, ¡qué bien se siente progresar en ellas!

Wow pero con Dios todo es diferente. No nos da una fecha de caducidad para tomar decisiones, tampoco nos obliga. Podríamos escoger abrirle nuestro corazón durante el último segundo de nuestra existencia en la Tierra y aún así nos aceptaría.

La decisión de entregarte puede ser en cualquier momento, Su promesa es que hará algo nuevo. ¡Qué maravilloso es saber que en Él todo lo podemos! Saber que podemos desprendernos de todo lo que nos causa dificultad y estar convencidos de que Él se encargará.

En lugar de vivir con la intención de cambiar algo, tenemos que vivir con la convicción de que ante Su presencia, llevándole nuestras cargas, la vida cambia y todo lo demás llega por añadidura.

Solo quedan dos interrogantes: ¿Qué deseas entregarle? ¿Cuál es tu mayor anhelo?

Oro para que el Espíritu Santo nos muestre, nos guíe y acompañe en medio de los procesos que este nuevo año nos presentará. ¡Que tu mayor anhelo se convierta en realidad!

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